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PAISAJE: PERSPECTIVA Y TRADICIÓN

Artículo elaborado por Eleonora Llanderal, estudiante de la Licenciatura en Planificación y Diseño del Paisaje de la FADU – FA - UBA.

Paisaje: perspectiva y transición

 

Una ciudad colmada de ruido. El campo y su misterioso silencio. La nada. El todo.  Y frente a esto ¿qué es realmente un  Paisaje? ¿Acaso en él todo posee existencia?  Según la Real Academia Española[1] se trata de la “Extensión de terreno que se ve desde un sitio.” Se comprende así al paisaje como un espacio que es posible ver, con dos importantes afecciones que lo marcarán en cuanto a cómo será apreciado: su morfología y su color. Ambos aspectos logran ser ejes condicionantes en grandes como en pequeños detalles, algunos de ellos quizás no son considerados, en numerosas oportunidades por falta de conocimiento, en otras tantas parecieran ser simplemente  ignorados.

Es necesario penetrar en los significados de estos elementos para poder analizar sus numerosas variantes. Se entiende por color a la “sensación producida por los rayos luminosos que impresionan los órganos visuales y que depende de la longitud de onda”, y físicamente se trata de la “propiedad de la luz transmitida, reflejada o emitida por un objeto, que depende de su longitud de onda”. La forma es razonada como la “configuración externa de algo”, y también se define como la “parte de la biología que trata de la forma de los seres orgánicos y de las modificaciones o transformaciones que experimenta”.

Quizás no sea posible enunciar al color y a la forma como entidades establecidas y constantes, pues se trata de dos conceptos que si bien poseen definición no es viable estructurarlos con puntualidad, ya que dependerán de ciertos ejes que lograrán condicionarlos de acuerdo a una realidad que los rodea o bien que los observa, y por consecuente al darles lugar obtienen un título de aquella existencia.

Como todo espacio diseñado, el fin se establece hacia un rumbo definido, respondiendo a necesidades concretas. Así mismo, un paisaje, sea diseñado o no, dependerá de la percepción que el observador le entregue.

Ya para el s. XVIII, Von Goethe[2] expresaba su teoría acerca de la importancia de la percepción del individuo, de cómo la teoría y la práctica eran necesariamente complementarias, y sin una de ellas, la otra no tendría sentido de ser:

 

“La percepción nos da de un golpe el concepto completo de algo logrado; la fuerza del pensamiento, que también se imagina algo, no quisiera quedarse atrás, sino mostrar e interpretar a su manera cómo pudo y tuvo que lograrse.

Desde el momento en que no se siente lo bastante capaz, pide ayuda a la imaginación, y así van surgiendo poco a poco esos entes del pensamiento a los que les queda el gran mérito de devolvernos a la percepción y apremiarnos a una mayor atención, a una comprensión más plena.”[3]

 

Si bien es cierto que existen ciertas definiciones morfológicas, y muchas otras que se orientan a la coloración de un objeto, es importante sostener el concepto de la diversidad perceptiva en cada espectador, lo que otorga un importante punto de inflexión las afecciones de un sitio, por lo que una misma pieza causará, sin lugar a dudas, diversas sensaciones.

De esta forma, la transición surgirá espontáneamente. Los espectadores estaremos aguardando nuevas obras por descubrir, diversas expresiones artísticas por doquier. Majestuosos bulevares, amplias extensiones verdes, imponentes edificaciones. Paisajes. Dejarnos salpicar por la magia que las rodea es una excitante aventura a cada paso, en cada rincón de la profusa contemporaneidad. Desde la perspectiva en la que nos sumerjamos, depositar nuestros sentidos en la magia del diseño y dejarnos irrumpir por su encanto, será a ciencia cierta una ventajosa realidad en nuestro interactuar con la constante transición espacial. 

 

 

 

Eleonora Llanderal

Estudiante de Planificación y Diseño del Paisaje

FADU / UBA



[1] Definiciones extraídas de la Real Academia Española; www.rae.es

[2] Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832).

[3] Goethe on Science, Von Goethe, Madrid, Siruela S. A., 2002.

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