Huellas de conservación en los espacios verdes

Por Claudia Alejandra Nardini – Naturalista
Directora del Departamento Educativo de Aves Argentinas.

Estamos frente a un momento clave de nuestro planeta, la realidad de los problemas ambientales es abrumadora. Ante este panorama podemos ser meros observadores o podemos poner manos a la obra dejando nuestra huella de conservación.

Todos los días podemos realizar acciones concretas para ayudar a la naturaleza, cada acción que realicemos provocará una reacción en cadena. Cuidar el agua, no derrochar energía, generar menos basura, etc, etc, etc, son infinitas las acciones que podemos realizar, ¿Y desde el diseño de paisajes?

Conservar la naturaleza desde el diseño de paisajes

El diseño de espacios verdes puede aportar muchísimo a la conservación de la naturaleza y la forma es muy sencilla: poniendo en valor paisajístico a las especies nativas de cada región.

Me refiero como tales a las especies que llevan miles de años de evolución en su lugar de origen lo que hace que estén perfectamente adaptadas a las condiciones ambientales de su zona de distribución, siendo ambientalmente eficientes.

Las plantas nativas conforman paisajes con identidad propia: selvas, palmares, pastizales, montes, esteros. Forman la base de todos los ambientes del planeta, terrestres y acuáticos, cumpliendo importantes funciones ecosistémicas.

A partir de ellas se teje la red de la vida, una red que une a las plantas con el resto de los seres vivos y de la cual formamos parte los seres humanos. Si planificamos bien nuestros espacios verdes, aves, mariposas y un sin número de especies de la fauna silvestre encontrarán refugio y alimento en parques, jardines, terrazas y balcones, regalando colores, movimientos, sonidos y cumpliendo funciones vitales para la naturaleza como la polinización de flores, la dispersión de semillas y el control natural de flora y fauna.

Debemos conocer las innumerables relaciones entre flora y fauna nativa y que la incorporación de estas en los espacios verdes pueden hacer la diferencia. Podemos tomar como ejemplo el caso de las mariposas. Si queremos disfrutar de las mariposas, deberemos entender que antes fueron oruga e incorporar las plantas nutricias u hospedadoras de las cuales estas se alimentan. A su vez esas orugas serán alimento de las aves silvestres, de sus pichones y de otras especies.Sin esas plantas nutricias no habrá mariposas.

A la hora de diseñar un jardín se pueden presentar al menos tres  escenarios. Un espacio silvestreal que se podrán incorporar las mejoras para disfrutar de los mismos respetando la flora nativa existente y poniéndola en valor.  Un parque o jardín ya diseñado al que se podrán incorporar especies o rincones con plantas nativas. O un espacio totalmente modificado del que partimos de cero,donde tendremos la posibilidad de recrear ambientes naturales incorporando las especies correspondientes. En cualquier caso es importante entender que los espacios diseñados con esta premisa formarán parte de un corredor de naturaleza, un eslabón que ayudará a conectar cada espacio verde con otros ambientes naturales.

Para saber cuales son esas plantas nativas existen hoy infinidad de libros y publicaciones, sorprenderá la diversidad y belleza de las mismas.

Sin dudas incorporar especies de la flora silvestres en el diseño de espacios verdes es una acción concreta para dejar nuestra huella positiva en pos de la conservación de la naturaleza. De nosotros depende.

Mariposa Almendra Común, el adulto poliniza numerosas flores, las orugas se alimentan solo de pasionarias. Las aves silvestres alimentan a sus pichones exclusivamente con insectos durante los primeros días de vida. Conservar la naturaleza poniendo en valor paisajístico las plantas nativas e incorporándolas al diseño de paisajes.